¿Y qué pasa con el tabaco? Consideraciones para el abordaje del consumo de tabaco en servicios residenciales de tratamiento de los trastornos por consumo de sustancias es un articulo publicado en American Journal of Orthopsychiatry y firmado por Pau Caravaca, Gemma Nieva, Sílvia Font-Mayolas y Fran Calvo, analiza cómo las personas en tratamiento y los profesionales de servicios residenciales especializados en adicciones perciben y gestionan el tabaquismo, así como su papel en el proceso de recuperación.
La prevalencia de consumo de tabaco en personas con trastorno mental es muy elevada, en comparación con la población general, y existe una alta carga de morbimortalidad asociada. En los tratamientos residenciales por trastornos por consumo de sustancias, la recuperación suele asociarse a la abstinencia total de drogas, recuperar rutinas y mejorar la salud integral. Sin embargo, el tabaco está presente en la vida cotidiana de muchos centros y, con frecuencia, se considera un recurso para sobrellevar la abstinencia, regular las emociones o evitar que la persona vuelva a consumir otras sustancias. Esta diferencia plantea una pregunta necesaria: ¿por qué el tabaco recibe menos atención terapéutica que otras sustancias?
Para conocer cómo se entiende y se gestiona esta cuestión, el estudio adoptó un enfoque cualitativo y se basó en nueve grupos focales realizados entre septiembre y noviembre de 2024. Participaron 29 profesionales y 53 personas en tratamiento de comunidades y pisos terapéuticos de las provincias de Girona y Barcelona (España). De las personas en tratamiento, el 81.6% eran hombres y la prevalencia de consumo de tabaco era del 87.8%, en contraste con los profesionales que el 75.9% eran mujeres y la prevalencia de fumadores fue del 20.7%. El objetivo no era medir la prevalencia del consumo ni evaluar una intervención, sino comprender las percepciones y prácticas relacionadas con el tabaco en estos entornos.
Los resultados mostraron que el consumo de tabaco no podía entenderse únicamente como una decisión individual, sino también en relación con la cultura y la organización de los centros. Aunque se reconocían sus consecuencias negativas para la salud, el consumo de tabaco estaba profundamente normalizado y, en algunos casos, podía incluso aumentar durante el tratamiento.
El tabaco apareció con frecuencia como una especie de sustituto de otras drogas. Fumar se describía como una forma de calmar la ansiedad, afrontar momentos difíciles o hacer más llevadera la abstinencia. Además, se integraba en los horarios, las pausas, las relaciones entre residentes y las estrategias informales para gestionar el malestar. Así, el tabaco podía convertirse en una especie de apoyo para sostener el proceso terapéutico, mientras que dejar de fumar se percibía como una exigencia añadida a un proceso ya complejo. También persistía la preocupación de que dejar de fumar pudiera desestabilizar a la persona, aumentar el riesgo de recaída en otras sustancias y disminuir la retención en el tratamiento. Desde esta perspectiva, la recomendación profesional era posponer la cesación tabáquica incluso sin tener en cuenta los deseos de las propias personas, argumentando que no se podía dejar todo de golpe y que no era el momento.
No obstante, la evidencia científica recogida en el artículo no respalda la idea de que dejar de fumar empeore el curso de otros problemas de salud mental o aumente la probabilidad de recaída en otras sustancias. Por el contrario, diversos estudios indican que abordar el tabaquismo durante el tratamiento puede ser compatible con la recuperación e incluso asociarse a mejores resultados de abstinencia de otras sustancias a largo plazo.
Otro hallazgo significativo fue el papel del entorno físico y de las dinámicas cotidianas. En los centros estudiados, los espacios para fumar ocupaban un lugar central, mientras que las alternativas para las personas no fumadoras eran limitadas. Algunos participantes describieron situaciones de aislamiento y exposición al humo ajeno en zonas comunes.
El comportamiento de los profesionales también generaba mensajes ambivalentes. Para algunas personas, fumar junto a un profesional favorecía la cercanía y facilitaba conversaciones informales. Para otras, podía difuminar los límites de la relación terapéutica o transmitir mensajes contradictorios. Más allá de estas diferencias, el estudio pone de manifiesto que el ejemplo profesional, las normas del centro y las intervenciones que se ofrecen, o se omiten, pueden contribuir a mantener el lugar que ocupa el tabaco en el tratamiento.
En general, las intervenciones para dejar de fumar eran escasas, poco sistemáticas y el consumo solía abordarse cuando la persona lo solicitaba o cuando aparecían problemas de salud. Así pues, el estudio evidencia claras contradicciones entre promover la recuperación y la salud integral de las personas en tratamiento y continuar validando el consumo de tabaco.
Finalmente, la investigación apunta a que los centros residenciales tienen la oportunidad de promover una recuperación que no se limite a dejar determinadas sustancias al margen, sino que incorpore la salud en un sentido más amplio. Para avanzar, no se trata simplemente de prohibir el consumo ni de trasladar toda la responsabilidad a los profesionales. Es necesario incorporar el tabaquismo a los planes terapéuticos, detectar las necesidades desde el ingreso, ofrecer información rigurosa y facilitar apoyo psicológico y farmacológico cuando sea adecuado. También resulta importante formar a los equipos, revisar las normas y promover entornos que protejan a quienes no fuman.
La normalización del tabaco en estos servicios no es simplemente una suma de elecciones individuales ya que también refleja una cultura institucional que puede cambiar. Para hacerlo, los profesionales necesitan apoyo, formación, recursos y políticas coherentes con el objetivo de mejorar la salud y el bienestar de una población que ya acumula vulnerabilidades sanitarias y sociales.
Referencias bibliográficas
Caravaca, P., Nieva, G., Font-Mayolas, S., & Calvo, F. (2026). And what about tobacco? Considerations for managing tobacco use in residential treatment facilities for substance use disorders. The American journal of orthopsychiatry. Advance online publication. https://doi.org/10.1037/ort0000974



