La Naltrexona de liberación prolongada favorecería el control del VIH en personas dependientes de opioides o alcohol y privadas de libertad. El momento de la excarcelación puede llevar a recaídas y, en consecuencia, a problemas de adherencia al tratamiento antirretroviral. Las políticas de salud pública deberían poner en el centro de sus actuaciones a las personas con el VIH que están en situación más vulnerable.
Un estudio recomienda el cribado rutinario de la salud mental en estos pacientes tanto en atención primaria como en la atención especializada del VIH. Los autores sugieren que los sistemas de salud deben aumentar la disponibilidad de "modelos de atención integrados y centrados en el paciente" que brinden servicios de atención a la salud mental y la drogodependencia en la comunidad.
Uno de cada cinco cánceres en personas con el VIH de EE UU se asociarían al tabaquismo. Vareniclina se revela como una opción segura y con cierta eficacia, aunque el apoyo de un buen terapeuta con experiencia tanto en la deshabituación como en el VIH parece esencial para el éxito de los programas de deshabituación tabáquica.
Un estudio estadounidense evaluará la viabilidad de tomar dicha droga psicodélica junto a unas sesiones de psicoterapia grupal en personas que llevan muchos años viviendo con el VIH. El objetivo del tratamiento con psilocibina junto a la terapia grupal puede ayudar a las personas a sanar, pero también a construir cohesión y apoyo mutuo entre los miembros del grupo. La psilocibina puede ser útil para las personas que necesitan o desean procesar su experiencia o emociones vividas de modo más pleno.
Localizar, diagnosticar y mantener aferradas a los tratamientos a las personas con el virus son algunos de los grandes retos que se plantean los diferentes gobiernos.
La resistencia a los medicamentos contra el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) se aproxima al 10 por ciento en las personas que viven con el virus y va comenzar o reiniciar la terapia antirretroviral de primera línea, según el mayor metaanálisis sobre la resistencia a los medicamentos contra el VIH, dirigido por investigadores de 'University College London' (UCL) y la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El Comité solicitó que Rusia apoye unas medidas reconocidas a escala internacional para prevenir la transmisión del VIH entre las personas que se inyectan drogas.
El Hospital Clínic de Barcelona ha puesto en marcha la primera unidad específica para pacientes de 'chemsex', sesiones de sexo bajo el efecto de las drogas, que suponen un 40% de los usuarios del servicio de control del VIH. La organización Stop Sida han hecho un estudio cualitativo a 26 hombres gays para hacer una radiografía de estos usuarios, que tienen entre 23 y 55 años y se definen como policotoxicómanos, y que en un 46% de los casos presentan una infección por VIH.
La reforma impulsada por el Gobierno de República Checa para trasladar la coordinación de la política de drogas al Ministerio de Salud ha generado críticas entre profesionales y antiguos responsables del sector.