Las adicciones siguen siendo una realidad profundamente estigmatizada. A menudo, el relato social y mediático simplifica a las personas que las padecen a prejuicios que ignoran su dignidad e integridad. Y, en el caso de las mujeres, ese estigma suele ir acompañado de culpa, silencio y una fuerte presión social ligada a los roles de género. Sin embargo, a pesar del dolor que hay detrás de cada historia, en muchas ocasiones también podemos encontrar renacimiento y no solo de la adicción en sí, sino de gran parte de la vida de estas personas.



