Percepciones de las personas usuarias sobre los servicios de tratamiento de las adicciones en Barcelona: barreras, género, estigma, empleo y recomendaciones para su mejora

No te pierdas...

El estudio Percepciones de las personas usuarias sobre los servicios de tratamiento de las adicciones en Barcelona: barreras, género, estigma, empleo y recomendaciones para su mejora, firmado por Fran Calvo, Catrina Clotas, Amaia Garrido, Xavier Ferrer, Daniel Urbina y Montse Bartroli, fue publicado en la revista científica Nordic Studies on Alcohol and Drugs. El trabajo analiza cómo perciben y experimentan las personas usuarias la atención recibida en los servicios ambulatorios y residenciales de tratamiento de las adicciones en Barcelona.

La investigación tiene un enfoque cualitativo y se basa en cinco grupos focales realizados entre marzo y abril de 2021. Participaron 37 personas que se encontraban en tratamiento por problemas relacionados con el alcohol, sustancias de uso ilegal y, en algunos casos, dependencia de benzodiacepinas. De ellas, 23 eran mujeres y 14 hombres, con una edad media de 42,7 años. 21 estaban atendidas en recursos residenciales y 16 en Centros de Atención y Seguimiento a las drogodependencias (CAS). Los grupos se organizaron por separado según el género para facilitar que pudieran abordarse experiencias sensibles relacionadas, entre otras cuestiones, con la violencia, los cuidados familiares o el estigma.

Uno de los primeros aspectos que aparece en los testimonios es que muchas personas llegaron al tratamiento por iniciativa propia cuando su situación ya había alcanzado un momento de fuerte malestar o crisis. Otras fueron derivadas desde atención primaria, salud mental, servicios sociales u otros recursos. El apoyo familiar tuvo un papel importante en algunos casos, aunque los relatos mostraron diferencias entre hombres y mujeres. Los hombres mencionaron con mayor frecuencia haber llegado acompañados o animados por familiares, mientras que entre las mujeres aparecieron más testimonios de falta de apoyo y mayores dificultades para compatibilizar determinados tratamientos con las responsabilidades de cuidado.

Estas diferencias también se observaron en el acceso a los recursos residenciales. Algunas mujeres señalaron que las obligaciones familiares hacían más viable una desintoxicación ambulatoria que un ingreso. También expresaron incomodidad ante determinados espacios mixtos, especialmente cuando existían antecedentes de violencia. Una participante explicó, por ejemplo, que no se sentía capaz de hablar sobre determinados problemas en grupos con hombres y relató su malestar ante la posibilidad de que un profesional masculino supervisara una prueba de orina. A ello se suma la menor disponibilidad de plazas residenciales para mujeres descrita por las personas participantes, que puede traducirse en mayores tiempos de espera.

El estigma ocupa una parte central de los resultados. La mayoría de participantes afirmó haber sentido rechazo o exclusión social debido a su consumo, incluso durante el tratamiento o después de mantener la abstinencia. Entre las mujeres surgieron además experiencias de estigmatización dentro de la propia familia y lo que el estudio denomina una «doble estigmatización», especialmente relacionada con la maternidad. Algunas participantes describieron haber sido juzgadas con especial dureza por consumir sustancias siendo madres. Los relatos también muestran que el grado de rechazo social varía según la sustanci, ya que el alcohol aparece como más normalizado socialmente, mientras que la heroína continúa asociada a un estigma especialmente intenso.

Entre algunos hombres apareció otra situación vinculada a la presión social por no beber alcohol. Varios explicaron que habían sido cuestionados o considerados extraños por rechazar una bebida en contextos donde el consumo de alcohol estaba normalizado. Los autores advierten, no obstante, que estos resultados proceden de los testimonios de esta muestra concreta y no pueden generalizarse. También se recogieron experiencias de trato estigmatizante dentro de los propios servicios, con participantes que aseguraron haberse sentido juzgados, discriminados o tratados de forma despectiva por algunos profesionales.

La reinserción laboral y social fue otro de los grandes temas. Para muchas de las personas participantes, disponer de empleo, formación y nuevas relaciones sociales no constituye un aspecto secundario del tratamiento, sino una pieza importante para reconstruir la vida cotidiana. Aunque algunas valoraron positivamente los programas de orientación laboral, también señalaron la dificultad de que alejarse de los ambientes asociados al consumo puede significar perder al mismo tiempo contactos personales que servían para encontrar trabajo. Además, las personas migrantes en situación administrativa irregular añadieron otro problema, ya que la falta de documentación limita el acceso al empleo formal. Por ello reclamaron mayor apoyo jurídico dentro de los servicios.

Los testimonios también señalan problemas relacionados con la continuidad de la atención. Algunas personas consideraron insuficiente la frecuencia de las visitas psicológicas o sociales y describieron consultas demasiado espaciadas. Las participantes plantearon aumentar las plantillas, ampliar horarios y disponer de algún mecanismo de atención urgente, como una línea telefónica disponible las 24 horas para momentos de especial vulnerabilidad. También pidieron una mayor coordinación entre servicios para evitar tener que repetir continuamente su historia personal a distintos profesionales, así como una formación más especializada y actualizada en adicciones.

Por otro lado, se expresó la preocupación por la facilidad con la que se prescriben benzodiacepinas y otros medicamentos con potencial de generar dependencia, especialmente entre mujeres. También aparecieron críticas a la presencia de estudiantes en prácticas durante algunas sesiones terapéuticas y algunas participantes consideraban difícil negarse cuando se les pedía autorización delante del propio estudiante y proponían que ese consentimiento se solicitara previamente y en privado.

El trabajo concluye que mejorar la atención a las adicciones requiere ir más allá de garantizar la existencia formal de recursos. Desde la perspectiva de las personas entrevistadas, son fundamentales la accesibilidad real, la continuidad del apoyo, la coordinación entre servicios, la reducción del estigma y una atención sensible a las desigualdades.

Newsletter INFODRO

t.me/lasdrogasinfo - lasDrogas.info en Telegrama
Máster en Drogodependencias de la Universitat de Barcelona

Más actualidad

¿Adiós a beber en la calle? La propuesta que abre una guerra cultural en Londres

El nuevo borrador de licencias del ayuntamiento del distrito de Westminste, pretende limitar el acto de beber alcohol en las calles aledañas a los pubs con el objetivo de evitar la «embriaguez excesiva» y las molestias a transeúntes y vecinos.

Quizás también te interese: