Llamar a los hijos, recibir fotografías de los nietos o consultar las noticias. Poco a poco, para algunas personas mayores, el móvil puede acabar ocupando demasiado espacio en su día a día. Una notificación lleva a otra, después llega un vídeo, una publicación y, casi sin darse cuenta, pasan los minutos. El conocido scroll infinito no entiende de edades y también puede atrapar a los mayores, especialmente cuando detrás hay soledad, aburrimiento, ansiedad o una vida cotidiana con pocas rutinas.
La expansión del smartphone entre la población sénior ha reducido la brecha digital, pero también ha abierto nuevas preguntas sobre el uso problemático de la tecnología. Según datos del CSIC recogidos en su informe Envejecimiento en red, más del 96% de los mayores de 60 años utilizaba teléfono móvil en 2023. Entre los 65 y 74 años, el 80% utilizaba internet, una cifra que bajaba al 41% entre los mayores de 75.



