El consumo de cannabis durante la adolescencia y la juventud continúa siendo objeto de investigación debido a sus posibles efectos sobre el desarrollo cerebral y el funcionamiento cognitivo. En este contexto, la revista Frontiers in Psychology ha publicado el artículo ‘Neuropsychological effects of cannabis use by continent and age: a systematic review’ (Efectos neuropsicológicos del consumo de cannabis según el continente y la edad: una revisión sistemática), elaborada por Lidia Venero Hidalgo, Maria Francisca Carvajal Ruiz, Fernando Rodríguez de Fonseca y Víctor José Villanueva-Blasco. El trabajo analiza 22 estudios publicados entre 2019 y 2024 con el objetivo de evaluar cómo afecta el consumo de cannabis al rendimiento neuropsicológico de adolescentes y jóvenes adultos, teniendo en cuenta además las diferencias entre regiones geográficas.
Los autores encontraron que las diferencias neurocognitivas más consistentes asociadas al consumo de cannabis afectan a la memoria episódica y a la memoria de trabajo. Diversos estudios incluidos en la revisión observaron un peor rendimiento en tareas relacionadas con el aprendizaje verbal, el recuerdo de información y la capacidad para mantener y manipular información en la memoria a corto plazo. Por el contrario, la evidencia sobre otras funciones cognitivas, como la inhibición de respuestas, la toma de decisiones, la impulsividad o la flexibilidad cognitiva, fue más heterogénea y menos concluyente. Según los investigadores, estas diferencias entre estudios pueden estar relacionadas con factores como la edad de los participantes, la frecuencia de consumo, los diseños metodológicos empleados o las pruebas neuropsicológicas utilizadas para evaluar el rendimiento cognitivo.
Uno de los aspectos más destacados de la revisión es el análisis de las diferencias observadas entre regiones. De los 22 estudios incluidos, 13 se realizaron en América, siete en Europa, uno en Asia y otro combinó participantes europeos y americanos. En conjunto, las investigaciones desarrolladas en América mostraron asociaciones más consistentes entre el consumo de cannabis y un peor rendimiento en distintas funciones cognitivas, especialmente memoria, control inhibitorio, flexibilidad cognitiva y toma de decisiones. En Europa también se identificaron alteraciones relacionadas con la memoria, particularmente entre consumidores frecuentes o crónicos, aunque los resultados fueron más variables en otros dominios cognitivos.
Los autores señalan que estas diferencias geográficas podrían estar relacionadas con diversos factores. Entre ellos destacan los distintos patrones de consumo, ya que en América es más habitual el consumo exclusivo de cannabis, mientras que en Europa es frecuente combinarlo con tabaco. No obstante, advierten de que esta explicación no es suficiente por sí sola y que también podrían influir otros elementos, como las diferencias en la potencia de los productos, las concentraciones de THC y CBD, las vías de administración o las características metodológicas de los estudios realizados en cada región.
La edad también parece desempeñar un papel relevante. La revisión concluye que las diferencias neurocognitivas asociadas al consumo de cannabis se detectan de forma más consistente en adolescentes que en jóvenes adultos. Según los autores, esta tendencia podría estar relacionada con la especial sensibilidad del cerebro durante la adolescencia, una etapa en la que todavía se están desarrollando sistemas implicados en la memoria, el aprendizaje y el control de la conducta. Además, algunos estudios longitudinales incluidos en la revisión sugieren que determinadas alteraciones observadas en la edad adulta podrían estar relacionadas con un inicio temprano del consumo.
Pese a estos hallazgos, los investigadores recuerdan que la evidencia disponible presenta limitaciones importantes. Los estudios analizados difieren en aspectos como la definición del consumo, la cantidad utilizada, la potencia de los productos, el control de variables de confusión o las herramientas empleadas para evaluar el funcionamiento cognitivo. Por ello, consideran necesario desarrollar investigaciones longitudinales más homogéneas y con medidas estandarizadas que permitan comprender mejor la relación entre el consumo de cannabis y el rendimiento neuropsicológico.



