La epidemia de opiáceos está infectando al mundo más amplio de las drogas. En tabletas de ácido repartidas en un concierto un fin de semana en Chicago, se encontró uno de estos súper opiáceos, el fentanilo.
La alerta que ha lanzado el SEAT va dirigida a los potenciales consumidores de heroína para prevenir sobre su consumo y para reducir los riesgos asociados al mismo. Pero también va dirigida a todos los servicios de prevención, reducción de riesgos y daños, y emergencias para los que pueda resultar útil y/o necesaria.
Un nuevo estudio llama la atención sobre un apartado olvidado de la Comisión, que de haber sido más influyente, podría haber cambiado la historia del último medio siglo. La historia podría haber sido diferente si en 1967 las propuestas de la Comisión basadas en prevención y tratamiento se hubiesen considerado.
En un momento en que cada vez son más las muertes por sobredosis relacionadas con agonistas de los opiáceos increíblemente potentes, como el fentanilo y otras sustancias análogas, aumenta la presión para encontrar antídotos más eficaces.
Las sobredosis de opiáceos mataron en 2016 a 115 personas al día, unas 80 de ellas causadas directamente por medicamentos legales para aliviar el dolor. El Congreso ataca a la DEA por no hacer nada cuando sabía que se estaba haciendo un uso fraudulento de los fármacos responsables de la epidemia. Los congresistas se preguntan por qué el número de opiáceos vendidos a farmacias, clínicas y hospitales se multiplicó por cuatro entre 1999 y 2010.
La industria financió una investigación del Instituto de la Salud de EE.UU., a petición de los propios científicos. La polémica irrumpe al comprobar que las decenas de millones de dólares con las que se financia el experimento provienen de las grandes compañías licoreras.
La fotógrafa Nan Goldin declara la guerra a la familia que está detrás de la invención de OxyContin y de la ingeniosa estrategia de marketing que convenció a los médicos de que la medicina era inofensiva. La familia Sackler ha ganado millones por la venta de Oxycontin, un opiáceo sintético que provoca adicción. La epidemia de opiáceos ha matado a más de 200.000 personas en EEUU, donde cuatro de cada cinco personas comienzan con analgésicos recetados.
La reforma impulsada por el Gobierno de República Checa para trasladar la coordinación de la política de drogas al Ministerio de Salud ha generado críticas entre profesionales y antiguos responsables del sector.