Estados Unidos promueve la creación de una base de datos mundial que documente la composición química de drogas sintéticas que hayan sido decomisadas por policías de diversos países. La meta es darle a la comunidad internacional la posibilidad de responder mejor ante el auge de drogas ilícitas tradicionales como la heroína o la cocaína mezcladas con adulterantes, algo que las autoridades estadounidenses dicen que es más frecuente.
Un estudio concluyó que consumir alcohol genera una mayor adicción de la cocaína. El experimento, llevado a cabo por la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia y publicada en la revista Science Advances, realizó sus pruebas con ratas.
Así lo ha puesto de manifiesto este lunes el director y fundador de Proyecto Hombre en la región, Modesto Salgado, quien ha aportado algunos datos sobre el perfil de consumo y de consumidor con el que trabajan en toda la región, donde el hachís y la cocaína siguen siendo las drogas más consumidas entre los adolescentes.
De acuerdo al reporte de la DEA, con datos de 2016, aumentó la pureza y bajó el precio de la cocaína que llegó a los EE.UU., con el consiguiente aumento de la disponibilidad. También aumentó el consumo y las muertes por intoxicación por consumo de cocaína. Con todo, el informe de la DEA avisa que el movimiento de cocaína desde Suramérica alcanzó en 2016 cifras récord, señalando directamente a Colombia a través del título 'La expansión de producción de coca en Colombia contribuye al crecimiento de la oferta en EE. UU.'. Esto podría generar dificultades en las relaciones entre ambos países.
El fentanilo es un opioide sintético más potente que la morfina y la heroína. En Vancouver se ha llevado a cabo un proyecto piloto para analizar la adulteración de la heroína con fentanilo que se consume por vía parenteral. La hipótesis es que a mayor adulteración con este opioide sintético, más probabilidad de padecer una sobredosis. Los resultados son muy abrumadores, ya que un 79% de las muestras analizadas llevaban fentanilo y la probabilidad de sobredosis era de seis veces superior cuando se encontró esta sustancia en las muestras analizadas.
El consumo de cannabis crece ligeramente en España ya que hasta el 7,3 por ciento de la población, unos 2,2 millones de personas de 15 a 64 años, afirma haberlo fumado en el último mes, en comparación con el 6,6 por ciento en 2013. Además, un 2,1 por ciento dice consumirlo a diario.
Una investigación, presentada durante la 25ª Conferencia Internacional sobre Reducción de Daños (HR17), puso en evidencia que esta clase de sobredosis por estimulantes está invisibilizada en comparación a otras sobredosis como las producidas por opiáceos, alcohol u otros depresores. El uso de psico-estimulantes puede desencadenar una amplia variedad de síntomas físicos y psiquiátricos que se deben identificar adecuadamente y saber cómo actuar.
La reforma impulsada por el Gobierno de República Checa para trasladar la coordinación de la política de drogas al Ministerio de Salud ha generado críticas entre profesionales y antiguos responsables del sector.