La adicción a la cocaína puede afectar a la forma en la que el cuerpo procesa el hierro, llevando a una acumulación del mineral en el cerebro, según concluye una nueva investigación de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido. El estudio, publicado este martes en 'Translational Psychiatry', plantea la esperanza de que pueda haber un biomarcador -una medida biológica de la adicción- que podría utilizarse como objetivo para futuros tratamientos.
Según los autores, estos resultados hacen más apremiante la necesidad de promocionar la reducción de riesgos en las prácticas sexuales entre las personas usuarias de esta droga.
La sumisión química es la denominación de los abusos sexuales que se producen después de que una persona, casi siempre una mujer, ha sido previamente drogada con alguna sustancia y la creencia común es que se suele usar la burundanga, pero en la mayoría de los casos se trata de alcohol y pastillas para dormir.
La cocaína bloquea el receptor de la dopamina y la dopamina destruye neuronas en el lóbulo frontal del cerebro, tal y como afirman los doctores Ramón Sobrino Torrens y Ángel Molina León, facultativos del Servicio de Neurofisiología del Complejo Hospitalario Universitario de Cartagena.
Científicos de las universidades de Granada y Leiden (Países Bajos) han demostrado que a las personas que consumen cocaína les resulta más difícil olvidar datos irrelevantes, por lo que les cuesta más, a su vez, olvidar intencionadamente. Olvidar información innecesaria permite que otros recuerdos más relevantes sean codificados y almacenados con mayor eficacia.
En este artículo de opinión Ruben Torres reflexiona sobre la necesidad de formar a los profesionales vinculados a la atención de las adicciones y drogodependencias, presentando datos de un estudio realizado en 15 universidades publicas y privadas de 10 provincias argentinas. En dicho estudio se revela el desconocimiento general sobre aspectos esenciales para su correcto abordaje, además de una clara percepción de riesgo baja por la falta de aprendizajes de conceptos básicos que conlleva una minimización del riesgo y a la naturalización de su consumo.
A diferencia del cannabis, que disuelve la conciencia en una dispersión incompatible con acciones que exijan eficacia funcional, la cocaína aparenta agudizar ese tipo de eficacia, por lo que se percibe como una droga que "favorece" el desempeño profesional, sobre todo, en entornos en los que la presión por la excelencia es mucha y un error supone quedarse fuera.
Un estudio del Grupo de Estudios del Sida de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC) revela que más de una tercera parte de los hombres con VIH que practican sexo con otros hombres dicen haber consumido drogas durante las relaciones sexuales en el último año, una práctica que se conoce como 'chemsex'.
¿Cuál debería ser el significado profundo de la perspectiva interseccional? No tengo la respuesta, pero si querría aportar algunas reflexiones al respecto desde la práctica profesional.
La organización reúne a administraciones públicas, entidades sociales y profesionales en una jornada en Palma de Mallorca en el marco del Día Internacional del Trabajo
La OMS insiste en abordar el consumo de drogas como un problema de salud pública y en ampliar los servicios de prevención, tratamiento y reducción de daños.