La reforma impulsada por el Gobierno de República Checa para trasladar la coordinación de la política de drogas al Ministerio de Salud ha generado críticas entre profesionales y antiguos responsables del sector.
La guía cuestiona los estereotipos construidos en torno a las personas cultivadoras y reclama narrativas basadas en los derechos humanos y la realidad de los territorios.
La OMS insiste en abordar el consumo de drogas como un problema de salud pública y en ampliar los servicios de prevención, tratamiento y reducción de daños.
La iniciativa, impulsada por organizaciones europeas, reclama actualizar los símbolos digitales que asocian el brindis y el consumo de alcohol con la idea de bienestar y salud.
Los hallazgos subrayan la necesidad de servicios de tratamiento de drogas que sean sensibles al género y flexibles para satisfacer las diversas necesidades de las mujeres