El 26 de junio fue el Día de la Lucha contra el Narcotráfico. Como cada año para esta fecha, nos quieren sentar a discutir el rating de los búnkeres derribados y el conteo de la gendarmería en las avenidas. Pero como especialistas en salud mental comunitaria, como psiquiatras que elegimos la salud social antes que el encierro del consultorio, no nos podemos quedar en la superficie de la retórica punitiva.
Estamos obligados a desarmar ese discurso que reduce el dolor de nuestros barrios a un problema de seguridad interior, para poner sobre la mesa lo que verdaderamente importa: una perspectiva de salud integral y ampliada. El escenario político actual, tanto el que sufrimos a nivel nacional como el que nos toca gestionar en nuestra provincia de Santa Fe, nos escupe una contradicción feroz.



