La Comisión de Estupefacientes de la ONU culminó con un compromiso decepcionante, basado en un proceso no inclusivo y que no refleja el consenso fracturado en el ámbito de las políticas de drogas.
La reforma impulsada por el Gobierno de República Checa para trasladar la coordinación de la política de drogas al Ministerio de Salud ha generado críticas entre profesionales y antiguos responsables del sector.