Un nuevo estudio sugiere que su consumo podría reducir la mortalidad asociada al tabaco, por lo que pide una mentalidad "más abierta" en su regulación.
Científicos españoles y estadounidenses han presentado el primer estudio que evalúa los riesgos de la exposición al tabaco para la salud en los ancianos. Sus conclusiones, publicadas en la revistaAge, confirman lo esperado: al aumentar la exposición pasiva al humo, también aumenta la frecuencia de fragilidad.
En Estados Unidos Hawái, California y la ciudad de Nueva York han elevado la edad legal mínima para el consumo de tabaco hasta los 21 años, mientras que en otros estados se sitúa en los 19. En España, los juristas creen que esta medida sería difícil de aplicar, pero no imposible.
El delegado del Plan Nacional sobre Drogas, Francisco de Asís Babín, ha enfatizado la importancia de los "mensajes" que se envían a la sociedad en relación con los consumos y, así, ha destacado que las comunidades que, como Galicia, cuentan con una ley que prohíbe la venta de alcohol a menores se sitúan "por debajo de la media" en ese consumo.
Investigadores del NYU Langone Medical Center y su Perlmutter Cancer Center, en Estados Unidos, han descubierto que el consumo de tabaco puede alterar el equilibrio del microbioma de la boca, formado por aproximadamente 600 especies de bacterias, lo que puede favorecer la aparición de enfermedades.
Una revisión internacional concluye que la comercialización del cannabis se asocia con más consumo y trastorno por consumo, mientras que la descriminalización no muestra ese patrón.
La segunda edición de la encuesta muestra una población más favorable a la educación sexual y a la diversidad, pero también revela desafíos persistentes en prevención, consentimiento y equidad de género
El nuevo paquete de Estados Unidos para adicciones, salud mental y sinhogarismo genera dudas por no ser completamente nuevo y por limitar la reducción de daños.
El documento plantea mejorar la vigilancia epidemiológica, ampliar el acceso al diagnóstico, fortalecer la educación sexual y reducir el estigma asociado a las ITS hasta 2030