En los últimos tiempos, la Asociación Americana de Pediatría ha destacado la importancia de que los pediatras determinen si los bebés que tratan son fumadores pasivos.
Cada día 9.000 españoles piden ayuda para dejar de fumar, un logro que no se consigue en todos los casos y que tiene más posibilidades de éxito cuando se cuenta con ayuda profesional.
Tratar las enfermedades derivadas del cigarrillo le cuesta al Estado casi 4.000 millones anuales, pero sólo con un impuesto, el de las Labores del Tabaco, ingresa mil millones más.
Más de la mitad de los padres permite que se fume en sus casas y tampoco evitan que sus vástagos respiren el humo del cigarrillo en los lugares públicos.