“Antes se creía que los pulmones no podían regenerarse”, afirma la Dra. Charlotte Dean, directora del grupo de desarrollo y enfermedades pulmonares del Imperial College de Londres. “Pero ahora sabemos que no es así. En términos generales, pueden recuperarse cuando se deja de fumar”.
Fumar, en efecto, daña los pulmones, afirma Dean, y estos tienen una capacidad considerable para curarse a sí mismos. Han evolucionado para hacer frente a la contaminación o a las infecciones por bacterias o virus. “Dado que son tan vitales —no se puede sobrevivir sin los pulmones—, necesitaban tener esta capacidad”, afirma.



