Lucen como coloreados paquetes inofensivos de incienso o sales de ba-ño en los mostradores de tiendas, estaciones de servicio o sitios de Internet. En realidad son drogas con peligrosos efectos que nadie hasta ahora puede predecir.
El «Hanibal Lecter», que comió la cara a un vagabundo en Miami, iba bajo los efectos psicóticos de la «Ivory wave» una droga sintética, conocida en España como «sales minerales».
La reforma impulsada por el Gobierno de República Checa para trasladar la coordinación de la política de drogas al Ministerio de Salud ha generado críticas entre profesionales y antiguos responsables del sector.