Las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación (TIC) como los ordenadores, las videoconsolas y los teléfonos móviles o smartphones, forman ya parte de la vida del niño y de los adolescentes.
Bajo la bandera de proteger a la niñez de los riesgos en línea, un proyecto de ley del Gobierno propone medidas que irían en contra del funcionamiento del ecosistema de la red, propondría un comité especial con poderes para seleccionar contenido y podría terminar por vulnerar la libertad de expresión de la misma población que busca resguardar.
La Oficina Federal de Cárteles, organismo alemán dedicado a la preservación del buen funcionamiento del mercado, pone en su punto de mira al gigante informático por la adquisición de Kustomer, una start-up que ha costado lo mismo que en su día Instagram
No utilizar las TICs mientras comemos o mientras descansamos, aumentar los momentos que estamos sin utilizar una pantalla y desactivar las notificaciones automáticas en el móvil u otros dispositivos para evitar que llamen nuestra atención.
El juego en línea es la principal causa de esta patología en menores de 26 años atendidos por la Federación Española de Jugadores de Azar Rehabilitados
Algunos jóvenes y adolescentes hacen de su habitación un refugio rodeado de dispositivos electrónicos, llegando incluso a desarrollar fobia por salir al exterior. Es lo que se conoce como el ‘síndrome de caracol’.
La plataforma Menos Daño, formada por organizaciones de reducción de riesgos y daños, reclama al Gobierno de Claudia Sheinbaum un diálogo nacional para reorientar la política de drogas hacia la salud y los derechos humanos.
El Gobierno chileno ha presentado cambios a un proyecto de ley que lleva en el Congreso desde 2022: prevé retirar la licencia a los operadores que se anuncien y considera delito la publicidad de las plataformas sin autorización.
La evidencia no respalda que dejar de fumar ponga en riesgo la recuperación, pero en muchos centros residenciales el tabaco sigue fuera del plan terapéutico
Un estudio relaciona el menor nivel educativo y el desempleo con un consumo más reciente o habitual, mientras que los resultados sobre ingresos varían según la frecuencia de consumo.