El tabaco es la segunda causa de mortalidad en todo el mundo. Los cigarrillos electrónicos se han popularizado como “alternativa” a los cigarros convencionales con la idea de que son menos perjudiciales. ¿Es esto cierto?
La Organización Mundial de la Salud define adicción como una enfermedad física y psicoemocional que crea una dependencia o necesidad hacia una sustancia, actividad o relación. La adicción se caracteriza por un conjunto de signos y síntomas en los que se involucran factores biológicos, genéticos, psicológicos y sociales.
Durante años los esfuerzos globales han ido destinados a la salud materno infantil, pero los expertos fijan ahora la pubertad como una época en la que comienzan problemas como las adicciones y el sedentarismo.
La mayor parte del humo de un cigarro no llega a los pulmones sino al aire de nuestro alrededor, por lo que es absorbido por los denominados fumadores pasivos. 600.000 fumadores pasivos mueren cada año por culpa de cigarrillos que encienden otros.
En la actualidad, el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) identifica los trastornos por uso de sustancias (TUS) como trastornos primarios...
Alrededor del 80% de los principios activos de fármacos usados en Europa y Estados Unidos se producen en estos países. En teoría, estos productos creados en Asia tienen que seguir una serie de controles y garantías para poder importarse a Estados Unidos y Europa.
La Organiación Mundial de la Salud (OMS) ha reclamado a los Gobiernos de todo el mundo que prohíban la publicidad, promoción y patrocinio del tabaco en exposiciones y conferencias internacionales, a fin de garantizar que sus eventos y programas estén libres de tabaco y que sus actividades y participantes no estén patrocinados por empresas tabacaleras.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el alcohol como una sustancia psicoactiva con propiedades causantes de dependencia. Sin embargo, el organismo también reconoce que se ha utilizado "ampliamente" en muchas culturas durante siglos.
La reforma impulsada por el Gobierno de República Checa para trasladar la coordinación de la política de drogas al Ministerio de Salud ha generado críticas entre profesionales y antiguos responsables del sector.