De no frenarse la actual tendencia del consumo de productos del tabaco, el número de fallecimientos aumentará durante las próximas dos décadas, hasta llegar a los diez millones de muertos anuales, el doble que en la actualidad.
La reforma impulsada por el Gobierno de República Checa para trasladar la coordinación de la política de drogas al Ministerio de Salud ha generado críticas entre profesionales y antiguos responsables del sector.