Un equipo de investigadores de Nueva Zelanda acaba de demostrar que sólo el hecho de pensar que se ha tomado bebidas alcohólicas puede afectar a la memoria y al juicio de la misma forma que lo hace una borrachera.
La reforma impulsada por el Gobierno de República Checa para trasladar la coordinación de la política de drogas al Ministerio de Salud ha generado críticas entre profesionales y antiguos responsables del sector.