Se trataría de lanzar un proyecto piloto para convertir una pequeña parte de la actual zona de cultivos ilegales de adormidera afgana en campos destinados a la producción legal de analgésicos a base de opio.
La reforma impulsada por el Gobierno de República Checa para trasladar la coordinación de la política de drogas al Ministerio de Salud ha generado críticas entre profesionales y antiguos responsables del sector.