Su programa se diferencia de otras propuestas similares por haber intentado siempre mantener un buen balance entre teoría y práctica, con una proporción aproximada de cuatro horas de práctica por cada tres de teoría.
La reforma impulsada por el Gobierno de República Checa para trasladar la coordinación de la política de drogas al Ministerio de Salud ha generado críticas entre profesionales y antiguos responsables del sector.