Actualmente, el cannabis se clasifica junto con drogas como la heroína y el LSD. Se espera que la DEA lo reprograme en una categoría que incluya Tylenol y esteroides.
La propuesta incluye la creación de 7.000 m² destinados para el consumo en cada localidad teniendo como referentes experiencias como el Bronx y las zonas de “tolerancia”.
La reforma impulsada por el Gobierno de República Checa para trasladar la coordinación de la política de drogas al Ministerio de Salud ha generado críticas entre profesionales y antiguos responsables del sector.