Ser adicta se considera como una traición al papel culturalmente asignado a la mujer. Esto supone un obstáculo más para que ellas puedan acceder a programas de rehabilitación.
Las apuestas ganan terreno entre la población más joven, impulsados por la facilidad de acceso y la normalización de estas prácticas. Los últimos datos alertan de un aumento de los casos de juego problemático en la adolescencia.