El estelar aumento de jóvenes adictos a la metanfetamina, droga que también es consumida por las amas de casa y profesionales, alarma a las autoridades de Tailandia, uno de los centros mundiales de distribución de estupefacientes.
La encuesta realizada por The Guardian, concluye que los consumidores de drogas son "normales", con una educación académica alta y "fiesteros". El sondeo refleja que drogas ilícitas como el cánabis y el éxtasis se consumen con normalidad y que los jóvenes rechazan la heroína y el crack.
Es relevante reforzar las creencias sobre los efectos negativos del cannabis a nivel físico, mental y en el entorno social, aun cuando se percibe que se controla el consumo. Los motivos para reducir la tensión son potenciales para el consumo ocasional o diario; es por ello necesario enseñar o facilitar alternativas de ocio y relajación.
El delegado del Plan Nacional sobre Drogas, Francisco De Asís, ha anunciado hoy que el Gobierno tiene la intención de establecer una norma para homogeneizar en todo el Estado la edad legal de acceso al consumo y compra de sustancias legales con potencial adictivo, como el alcohol.
El consumo intensivo de alcohol o binge drinking es un patrón que implica la ingesta de grandes cantidades de alcohol en una única sesión, habitualmente en días de fin de semana, que se ha extendido entre adolescentes y jóvenes en España.
El grado en que los adolescentes experimenten con drogas dependerá, tanto del contexto social (la búsqueda de jerarquía), como de su resistencia a la influencia de los pares y otras influencias genéticas y biológicas.
Las adicciones se convirtieron en uno de los principales factores de muerte en 2011. La mayoría de los padres desconoce o niega el comportamiento de sus hijos.
El portavoz del PP en el Ayuntamiento de Zaragoza, Eloy Suárez, considera necesario buscar salidas comunes al problema que plantea el actual modelo de ocio juvenil orientado al consumo de alcohol en reuniones masivas.
La reforma impulsada por el Gobierno de República Checa para trasladar la coordinación de la política de drogas al Ministerio de Salud ha generado críticas entre profesionales y antiguos responsables del sector.