Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos están investigando un grupo de enfermedades pulmonares que, según han afirmado, podrían estar relacionadas con el uso del cigarrillo electrónico.
Un grupo de investigadores de University of Western Ontario (UWO) en Canadá han demostrado que sufrir depresión durante el embarazo impulsa el consumo de sustancias tóxicas, como cannabis, tabaco o alcohol, lo que puede suponer un factor de riesgo para desarrollar problemas de nacimiento.
Un estudio financiado por el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos publicado en 'JAMA Pediatrics' ha demostrado que los pediatras pueden ayudar a los padres a dejar de fumar.
Investigadores de la Universidad Thomas Jefferson (Estados Unidos) han demostrado que el humo del cigarrillo reprograma las células que rodean a las células cancerosas, y ayuda así a impulsar la agresividad del cáncer de cabeza y cuello, el sexto tipo de tumor más frecuente del mundo y que surge en la capa externa de la piel y las membranas mucosas de la boca, la nariz y la garganta.
Tanto los adolescentes como los adultos son más propensos a probar drogas ilegales o recreativas por primera vez en el verano, según un estudio de investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York que publican en el 'Journal of General Internal Medicine'.
El doctor Josep María Gatell, uno de los mayores expertos en VIH a nivel mundial y senior global medical director de la compañía farmacéutica ViiV Healthcare, avanza que, "a lo largo de 2020", podría estar en el mercado la inyección mensual para controlar y prevenir el contagio del virus del sida, proporcionando una alternativa a todos aquellos pacientes que hasta ahora han utilizado tratamientos antirretrovirales (TAR) en forma de pastilla diaria.
Los incentivos financieros sirven para ayudar a las personas a dejar de fumar y permanecer libres de humo, según una investigación dirigida por la Universidad de East Anglia (UEA), en Reino Unido.
Los jóvenes que consumen drogas tienen mayor riesgo de fallecimiento por muerte súbita cardiaca que por otros factores cardiovasculares clásicos, según un estudio hecho público este lunes por la Universidad del País Vasco (UPV/EHU).
La reforma impulsada por el Gobierno de República Checa para trasladar la coordinación de la política de drogas al Ministerio de Salud ha generado críticas entre profesionales y antiguos responsables del sector.