Hoy, el promedio de los que piden píldoras es de 30 años. En el país las toman 5 millones de personas. Y advierten que su abuso puede empeorar los trastornos del sueño.
La reforma impulsada por el Gobierno de República Checa para trasladar la coordinación de la política de drogas al Ministerio de Salud ha generado críticas entre profesionales y antiguos responsables del sector.