Un proyecto de investigación canadiense sobre la efectividad de las etiquetas de advertencia en las bebidas alcohólicas fue cancelado en su primer mes en curso, a pesar de tener 8 meses de duración previstos. Aunque los participantes de los grupos de discusión bebedores, apuntaron que dichas etiquetas de advertencia eran un fuerte apoyo para la salud, la industria alcoholera presionó cuestionando la utilidad, precisión y pertinencia de dichas etiquetas.
La reforma impulsada por el Gobierno de República Checa para trasladar la coordinación de la política de drogas al Ministerio de Salud ha generado críticas entre profesionales y antiguos responsables del sector.