Un estudio realizado en cuatro países europeos revela que el centro sanitario británico presenta una tasa mayor de uso de drogas inyectables y de sexo no consentido.
Se diluye en agua o en un refresco porque no es recomendable mezclarla con alcohol. Este depresor del sistema nervioso central es muy peligroso y su consumo aumenta en España.
La reforma impulsada por el Gobierno de República Checa para trasladar la coordinación de la política de drogas al Ministerio de Salud ha generado críticas entre profesionales y antiguos responsables del sector.