Las sobredosis de opiáceos mataron en 2016 a 115 personas al día, unas 80 de ellas causadas directamente por medicamentos legales para aliviar el dolor. El Congreso ataca a la DEA por no hacer nada cuando sabía que se estaba haciendo un uso fraudulento de los fármacos responsables de la epidemia. Los congresistas se preguntan por qué el número de opiáceos vendidos a farmacias, clínicas y hospitales se multiplicó por cuatro entre 1999 y 2010.
La ciudad de Nueva York busca una compensación multimillonaria por los daños causados. Bill de Blasio, alcalde de la ciudad, dijo que el primer objetivo es salvar vidas ya que las muertes por sobredosis superan a la suma de las muertes por homicidios y a los accidentes de tráfico. Para prevenir las sobredosis estiman un coste de 500 millones anuales, por lo cual demandan a las farmacéuticas para que contribuyan a reparar el daño.
La reforma impulsada por el Gobierno de República Checa para trasladar la coordinación de la política de drogas al Ministerio de Salud ha generado críticas entre profesionales y antiguos responsables del sector.