El consumo total de alcohol per cápita en la población mundial disminuyó ligeramente de 5,7 litros en 2010 a 5,5 litros en 2019, con los niveles más altos en Europa y América.
La reforma impulsada por el Gobierno de República Checa para trasladar la coordinación de la política de drogas al Ministerio de Salud ha generado críticas entre profesionales y antiguos responsables del sector.