Centradas especialmente en la publicidad del tabaco y en la puesta en marcha en el ámbito escolar de programas de información y educación para evitar que los más jóvenes se incorporen al hábito.
La reforma impulsada por el Gobierno de República Checa para trasladar la coordinación de la política de drogas al Ministerio de Salud ha generado críticas entre profesionales y antiguos responsables del sector.