Las desigualdades no pueden entenderse sin una mirada interseccional. Reconocer estas intersecciones es clave para diseñar políticas efectivas que no dejen a nadie atrás.
La reforma impulsada por el Gobierno de República Checa para trasladar la coordinación de la política de drogas al Ministerio de Salud ha generado críticas entre profesionales y antiguos responsables del sector.