El objetivo de esta colaboración "es prevenir, formar e investigar a los 80.000 universitarios y a los profesionales de esta comunidad en materia de drogas y adicciones con la intención de mejorar sus hábitos de salud".
La reforma impulsada por el Gobierno de República Checa para trasladar la coordinación de la política de drogas al Ministerio de Salud ha generado críticas entre profesionales y antiguos responsables del sector.