El consumo excesivo de alcohol aumenta el riesgo de síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA), una de las complicaciones más graves de la COVID-19
La plataforma pretende ser un lugar donde compartir conocimiento para mejorar reducir los riesgos de personas que usan drogas y de profesionales de primera línea.
Reclaman poder abrir desde la fase cero de desescalada para dispensar cannabis a sus socios, con cita previa, prohibición de consumo en el interior y todas las medidas de desinfección y prevención necesarias.
Si el cansancio fuera a lo máximo a lo que se arriesgasen las personas que salen del “armario psicoactivo”, no sería tan grave. Pero la censura, la violencia social-laboral permanente y ubicua en la sociedad “alcohol-normativa” no va sólo de esto; es mucho más hiriente y profunda, incluso antes de llegar al artículo 368 de nuestro querido Código Penal.
Desde el inicio de la pandemia ha planeado la duda de cómo las medidas adoptadas por la crisis sanitaria afectarían al suministro y consumo de sustancias, así como los daños asociados.
El mundo puede ponerse de cabeza, puede limitarse el contacto social, escasear la comida, estar aislados durante meses, pero el apetito por el consumo de sustancias se mantiene. Cinco consumidores nos cuentan sus experiencias de consumo durante el confinamiento.
¿Cuál debería ser el significado profundo de la perspectiva interseccional? No tengo la respuesta, pero si querría aportar algunas reflexiones al respecto desde la práctica profesional.
La organización reúne a administraciones públicas, entidades sociales y profesionales en una jornada en Palma de Mallorca en el marco del Día Internacional del Trabajo
La OMS insiste en abordar el consumo de drogas como un problema de salud pública y en ampliar los servicios de prevención, tratamiento y reducción de daños.