En su tercera edición pretende seguir contribuyendo a transmitir a la opinión pública en general y a los jóvenes en particular que el consumo de alcohol y la conducción son incompatibles.
La reforma impulsada por el Gobierno de República Checa para trasladar la coordinación de la política de drogas al Ministerio de Salud ha generado críticas entre profesionales y antiguos responsables del sector.