Una investigación sugiere que los pulsos magnéticos dirigidos al cerebro reducen la ansiedad y el consumo de sustancias en pacientes adictos a la cocaína.
Cuando se mezcla la cocaína con el etanol se genera un metabolito psicoactivo que resulta muy peligroso, el cocaetileno. Este metabolito es el etilester de la benzoilecgonina.
El anuncio lo hizo el ministro encargado de la Estrategia Nacional de Drogas, Aohán Ó Ríordáin, quien aseguró que además serán creados centros de consumo bajo supervisión médica para quienes utilizan esas drogas.
La adicción a la cocaína es uno de los mayores problemas en Países del mundo occidental en general, tan importante como la infección por VIH. En 1998 se ha reconocido en Estados Unidos, que el abuso de cocaína en la gestación es uno de los principales problemas de salud, por los gastos que demanda la atención obstétrica y neonatal, que corresponden a 3 veces los de un niño no expuesto a drogas.
Científicos de la Universidad de Maastricht (Holanda) han comprobado que una sola dosis de cocaína altera directamente a nuestro cerebro, modificando la percepción de las emociones básicas e interfiriendo a la hora de reconocer emociones negativas como la tristeza o los celos.
Investigación en ratones. Científicos identificaron un neurotransmisor que contribuye a regular la liberación de dopamina en el cerebro de ratones que consumen cocaína. Al bloquearlo los roedores se vuelven adictos a esa sustancia con mayor facilidad. El hallazgo podría explicar "una mayor vulnerabilidad a la adicción" de algunas personas.
La reforma impulsada por el Gobierno de República Checa para trasladar la coordinación de la política de drogas al Ministerio de Salud ha generado críticas entre profesionales y antiguos responsables del sector.