Las trabajadoras del Centre d’Atenció i Seguiment a les Drogodependències (CAS) Lluís Companys, en Barcelona, llevan ya casi dos meses en huelga indefinida para denunciar una situación de precariedad laboral.
La reforma impulsada por el Gobierno de República Checa para trasladar la coordinación de la política de drogas al Ministerio de Salud ha generado críticas entre profesionales y antiguos responsables del sector.