Los resultados indican en primer lugar que las cargas de las diferentes drogas estimulantes detectadas en aguas residuales en 2019 han aumentado, en comparación con años anteriores.
Las zonas españolas analizadas han sido Barcelona, Castellón de la Plana, Santiago de Compostela y Valencia, donde se ha comprobado que el consumo de cannabis y cocaína es mayor al de otras sustancias como las metanfetaminas y el éxtasis.
La reforma impulsada por el Gobierno de República Checa para trasladar la coordinación de la política de drogas al Ministerio de Salud ha generado críticas entre profesionales y antiguos responsables del sector.