La OTAN entregó este domingo oficialmente el control del sudoeste de Afganistán. La lucha contra el opio, la materia prima de la heroína y de la cual Afganistán es de lejos el mayor productor mundial, es, con la inseguridad que prevalece en el país, el otro gran fracaso de la intervención occidental iniciada a fines de 2001.
El país asiático es el primer productor de opio del mundo y ahora uno con más toxicómanos. El drama es especialmente grave en Kabul, donde cientos de jóvenes vagan como zombis.
Se trataría de lanzar un proyecto piloto para convertir una pequeña parte de la actual zona de cultivos ilegales de adormidera afgana en campos destinados a la producción legal de analgésicos a base de opio.
La reforma impulsada por el Gobierno de República Checa para trasladar la coordinación de la política de drogas al Ministerio de Salud ha generado críticas entre profesionales y antiguos responsables del sector.