La FDA acepta desde 2025 la reducción del consumo como criterio de éxito en ensayos clínicos, pero los registros de los centros aún solo distinguen entre abstinencia y fracaso
El impacto emocional de la abstinencia también deja huellas invisibles. No solo es el cuerpo reclamando una sustancia; es la mente tratando de acomodarse a la pérdida
El estudio 'Eficacia de la intervención motivacional basada en la espirometría para dejar de fumar: Ensayo aleatorizado RESET', tuvo como objetivo evaluar la efectividad de una intervención motivacional basada en los resultados de la espirometría.
las estrategias de reducción de daños permiten controlar el consumo de sustancias con objetivos más realistas para muchos usuarios que los basados en la abstinencia
Sin el suministro diario de la terapia de sustitución con opioides, las personas con problemas de adicción a sustancias que la reciben desarrollarán graves problemas de abstinencia
Cada vez más personas deciden ser abstemias. Es un camino complicado en una sociedad con el consumo tan normalizado y donde hay un uso muy extendido de consumo de alcohol para reducir la ansiedad, el estrés o la depresión.
Un estudio del Centro de Adicciones de la Universidad de Michigan (Estados Unidos) ha evidenciado que más de la mitad de las personas que usan productos de marihuana medicinal para aliviar el dolor también experimentan múltiples síntomas de abstinencia cuando están entre usos.
La plataforma Menos Daño, formada por organizaciones de reducción de riesgos y daños, reclama al Gobierno de Claudia Sheinbaum un diálogo nacional para reorientar la política de drogas hacia la salud y los derechos humanos.
El Gobierno chileno ha presentado cambios a un proyecto de ley que lleva en el Congreso desde 2022: prevé retirar la licencia a los operadores que se anuncien y considera delito la publicidad de las plataformas sin autorización.
La evidencia no respalda que dejar de fumar ponga en riesgo la recuperación, pero en muchos centros residenciales el tabaco sigue fuera del plan terapéutico
Un estudio relaciona el menor nivel educativo y el desempleo con un consumo más reciente o habitual, mientras que los resultados sobre ingresos varían según la frecuencia de consumo.