Las redes sociales prometieron conectarnos y terminaron aislándonos en escaparates individuales, observados constantemente por máquinas que subastan nuestra atención.
Estudios en todo el mundo lo certifican: los casos de violencia de género aumentan un 26% cuando el equipo del agresor gana o empata, y hasta un 38% cuando pierde.
Por su progresiva “normalización”, lo cual está derivando en un “uso” e incluso un “abuso” por parte de población cada vez más joven y se dispensa en las farmacias
Las mujeres son especialmente vulnerables a la violencia de género, el abuso sexual, las inyecciones inseguras y las barreras en el acceso a tratamiento
“Support. Don’t Punish” (en español, “Apoya. No castigues”) es una campaña mundial de defensa que aboga por políticas de drogas que prioricen la salud pública y los derechos humanos, en lugar de castigar a las personas consumidoras.
El profesor Steven Laviolette, de la Escuela de Medicina y Odontología Schulich de Western, dice que la investigación tuvo como objetivo encontrar el mecanismo neuronal subyacente que podría ayudar a explicar por qué casi el 60 por ciento de los que sufren de trastorno de estrés postraumático también tienen problemas de adicción.
Las ONG no tienen más voluntarios ni dependen menos de las subvenciones públicas que hace cinco años. Los datos han sido proporcionados por las propias ONG estudiadas.