Según un estudio reciente, publicado en la revista ‘The American Journal of Psychiatry’ por investigadores de la Universidad Johns Hopkins de Baltimore (Maryland, EEUU), los adolescentes menores de 17 años que presentan un trastorno por consumo de cannabis tienen tres veces más riesgo de desarrollar otro trastorno mental que aquellos que consumen alcohol u otras drogas.
El dato no es baladí, ya que, en muchas ocasiones, el cannabis es visto por la población –especialmente por la joven– como una droga blanda y como un producto natural que, por tanto, parece exento de peligros.



