Apostar ya no exige entrar a un casino ni comprar un billete de lotería. Basta con un teléfono. Esa es la conclusión de fondo de una investigación del Centro de Estudios sobre el Juego de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad Rutgers (Nueva Jersey), difundida esta semana y recogida por medios como NBC News, que dibuja un panorama preocupante: más de la mitad (52.5%) de los estadounidenses de entre 13 y 27 años apostó en el último año, y entre los adolescentes de 13 a 17 años la cifra alcanza el 42.7%, pese a estar por debajo de la edad legal para el juego regulado.
“Cualquiera puede tener un casino o una casa de apuestas en el bolsillo”, resumió Lia Nower, directora del centro y autora principal del estudio, quien advirtió que hoy muchos jóvenes que deberían estar practicando deportes están apostando sobre ellos, con frecuencia junto a familiares.



