España se mantiene como el primer productor y consumidor de la Unión Europea de esta modalidad de cerveza, ya que una de cada cuatro sin alcohol servidas en suelo comunitario se pide en España. Aunque hay que tener en cuenta que cerca del 90% de quienes consumen cerveza sin alcohol son consumidores habituales de cerveza tradicional, lo que desmonta la idea de un público exclusivamente abstemio. Lo que hace dos décadas constituía una elección testimonial vinculada casi en exclusiva a prescripciones médicas o controles de tráfico se ha transformado en un pilar estructural de la industria cervecera y en un hábito normalizado en el ocio cotidiano.
El consumo general de cerveza en España se sitúa en torno a los 50,5 litros por persona al año, reflejando una leve moderación general en el gasto e impulsada fuertemente por el auge de las opciones sin alcohol. El ejercicio 2025 marcó una etapa de estabilización para el sector cervecero tras los años de oscilaciones posteriores a la pandemia. Según el Informe Socioeconómico del Sector de la Cerveza en España 2025, elaborado conjuntamente por Cerveceros de España y el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), el mercado doméstico comercializó 38,2 millones de hectolitros, un ajuste del 1% respecto a 2024. Pese a esta ligera corrección, el volumen global se mantiene por encima de los registros previos a 2019.



