Las colillas representan una grave amenaza para el medio marino. Se calcula que en el mundo, más de 4,5 billones de colillas terminan cada año en espacios naturales, calles y arenales. En España, diversas organizaciones ambientales señalan que se desechan hasta 5.000 millones de colillas al año solo en el litoral.
Pablo Baldomir, coordinador de la asociación Limpocean, alerta de que una sola colilla tiene la capacidad de contaminar hasta mil litros de agua a concentraciones peligrosas para la vida acuática, liberando nicotina y hasta 7.000 sustancias químicas tóxicas como el arsénico, el plomo, el amoníaco y el formaldehído. Sus filtros de acetato de celulosa (plástico no biodegradable) representan la segunda forma de contaminación plástica más importante del planeta.



