La decisión del Gobierno de República Checa de trasladar la coordinación de la política de drogas desde la Oficina del Gobierno al Ministerio de Salud ha abierto un debate sobre el futuro de uno de los modelos más reconocidos de Europa en este ámbito. Según informa el medio especializado TalkingDrugs, profesionales, académicos y antiguos responsables de políticas de drogas han expresado su preocupación por las consecuencias que podría tener esta reforma.
Durante más de tres décadas, la política checa sobre drogas se ha caracterizado por un enfoque interdisciplinar que combina prevención, reducción de daños, tratamiento, reinserción social y regulación. La coordinación de estas políticas ha recaído hasta ahora en el Consejo Gubernamental para la Coordinación de Políticas sobre Adicciones y su Secretaría, dependientes de la Oficina del Gobierno, una estructura que ha permitido la colaboración entre distintos ministerios.
De acuerdo con la información publicada por TalkingDrugs, el Ejecutivo aprobó en mayo una reorganización administrativa que contempla el traslado de varias competencias a los ministerios correspondientes. Entre ellas se encuentran la política de drogas y la salud mental, que pasarán a depender del Ministerio de Salud. Está previsto que el cambio entre en vigor a principios de julio.
La medida también podría implicar la salida de Pavel Bém, actual coordinador nacional de la política de drogas y una de las personas que contribuyeron a diseñar el modelo checo hace tres décadas. Según recoge el medio, Bém ha defendido públicamente que las políticas relacionadas con las adicciones no pueden abordarse únicamente desde una perspectiva sanitaria, ya que también involucran aspectos sociales, educativos, económicos y de seguridad.
Los críticos de la reforma sostienen que el traslado de competencias podría debilitar la coordinación entre sectores y reducir la independencia de un sistema que ha servido de referencia para otros países europeos. A principios de junio, profesionales que trabajan en servicios de adicciones realizaron una huelga simbólica para mostrar su desacuerdo con la decisión del Gobierno.
TalkingDrugs destaca que la República Checa ha sido considerada durante años un ejemplo de política de drogas basada en la evidencia y la reducción de daños. El país ha mantenido bajas tasas de transmisión de VIH y hepatitis C asociadas al consumo inyectado de drogas, así como una reducida mortalidad entre las personas que consumen opioides.
La controversia ha llevado a la publicación de una carta abierta firmada por profesionales, investigadores y antiguos responsables de políticas de drogas, entre ellos excoordinadores nacionales checos y el exdirector de la Agencia Europea de Drogas. Los firmantes piden al Gobierno que preserve el actual modelo interdisciplinar y advierten de los riesgos que, a su juicio, supondría concentrar la coordinación de estas políticas en un único ministerio.



