Los niños y adolescentes británicos no podrán acceder a las redes sociales hasta los 16 años, y para algunos servicios hasta ls 18, en una medida que el atribulado primer ministro laborista Keir Starmer quiere sea su legado antes de abandonar el escenario. De esta manera Londres sigue los pasos -y va incluso más allá- que Australia, a pesar de que los resultados de las restricciones en ese país son mixtos y controvertidos.
La prohibición afecta a la mayoría de plataformas (X, YouTube, TikTok, Instagram, Facebook, Snapchat…), con las excepciones de Whatsapp y Signal. También a las de apuestas por Intenet y a los contactos románticos con chatbots creados por la inteligencia artificial. “Se trata de crear una atmósfera en la que los niños crezcan más libres y más felices, con las mejores oportunidades posibles para desarrollar una vida de provecho”, señaló Starmer en una conferencia de prensa.



