-Nació en Son Servera en 1985 y ha recorrido medio mundo formándose. ¿Qué significa para una mallorquina asumir una responsabilidad de Estado tan sensible como es el Plan Nacional sobre Drogas?
-Para mí representa un hito fundamental en mi carrera profesional. Mi formación empezó en Barcelona, en Farmacia, y luego me especialicé en Salud Pública, donde hice el doctorado en Medicina. Toda mi trayectoria investigadora la he dedicado a la epidemiología, centrándome en los determinantes del consumo de alcohol y tabaco y en la evaluación de políticas. Siempre tuve la inquietud de que la investigación que realizábamos no se quedara en el papel, sino que sirviera para mejorar la salud de la población. Para lograrlo, necesitamos las mejores políticas posibles, y estas deben estar basadas en la evidencia científica. Considero que la incidencia política es clave; mi trayectoria me ha traído hasta aquí y ahora tengo la oportunidad de trabajar desde dentro. Es el reto de diseñar políticas con un enfoque de derechos humanos, género y equidad, aplicando todo lo que nos dice la literatura científica..
-Sustituye a Joan Ramón Villalbí tras una etapa marcada por la gestión pospandemia. ¿Cuáles son las prioridades que ha marcado en su agenda para sus primeros meses?
-El objetivo principal es el diseño de la nueva Estrategia Nacional de Adicciones y sus planes de acción. La estrategia actual, del 2017 al 2024, sigue vigente hasta que el Consejo de Ministros apruebe la nueva. Debemos analizar qué ha funcionado y detectar las prioridades actuales.



