“La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha cometido un error atroz”, insistió David Choquehuanca, exvicepresidente de Bolivia, con la ira y la frustración a flor de piel. “Durante seis décadas, nuestra soberanía como pueblos indígenas ha sido violada por la prohibición internacional de la hoja de coca impuesta por las Naciones Unidas. Durante seis décadas hemos sufrido discriminación contra nuestros derechos legítimos a utilizar nuestra sagrada hoja de coca con fines nutricionales, curativos y rituales”.
Choquehuanca se refería a la reciente negativa de la OMS a recomendar que la clasificación internacional de la hoja de coca se separará de la de su derivado refinado, la cocaína. La hoja de coca —que contiene un 1 por ciento o menos del alcaloide de la cocaína— sigue en la misma categoría que drogas como la heroína y el fentanilo.



